El tercer disco de Noisettes es brillante, bonito, ameno, divertido y sustancioso y la voz de Shingai Shoniwa es una verdadera delicia.
Fecha de publicación: 27 agosto 2012
Sello: Mono-ra-rama
Producción: Noisettes
Abrochénse los cinturones y preparénse para un viaje estimulante refrescante y placentero de la mano del guitarrista Dan Smith y de la cantante y bajista Shingai Shoniwa. Los 50 minutos de música del álbum comienzan con un preludio orquestal, grabado en los estudios Abbey Road, y termina con un baladón con más cuerdas y piano. En medio se pueden escuchar 12 canciones tan variadas y bonitas como la más generosa mente humana sea capaz de concebir.
Durante el proceso de gestación del álbum, Shingai Shoniwa recibió la noticia de que su madre padecía un cáncer y la intensidad de sus sentimientos durante el tratamiento y el diagnóstico final de su curación empapan el álbum de una intensidad y un color muy especiales y, en todo momento, optimistas. Contact fue grabado en Estados Unidos con ayuda de Jean Baptiste, compositor y productor de, por ejemplo, MDNA.
Es música que no tiene respeto a las etiquetas de marketing ni se deja encasillar por conceptos musicales estereotipados. Música sin complejos que no se corta las alas y las posibilidades por ningún tipo de cobardía o necesidad de autoafirmación.
Las canciones -compuestas por Noissettes con alguna ayudita externa- evolucionan, se mueven y mutan dejando atrás estilos, etiquetas y lugares comunes, sin ataduras ni anclajes. Son como palomitas de maíz que estallan, saltan fuera de la cacerola y hacen pop de una manera extremadamente agradable.
"Star" tiene algunas frases preciosas y "Final Call" habla de insatisfacción y de romper las cadenas. En "Ragtop Car" hay una mandolina insidiosa con reminiscencias de bluegrass o de ragtime. "Winner" es alegre y traviesa, "Travelling Light" es una balada muy bonita...
En una palabra, un delicioso paseo por diferentes entornos musicales pero sin dejar la amplia y cómoda autopista musical construida por Shingai y Dan. Para mayor amenidad, el dúo (en sus dos primeros discos, Noisettes tenían un batería llamado Jamie Morrison) es capaz de crear una instrumentación diferente según las exigencias de cada tema: con o sin percusión, con batería o con caja de ritmos, etc. Con libertad y sin cargar lastres inútiles.
Pero Contact no es, sin embargo, un disco variado, con canciones y sonidos de su padre y de su madre al estilo de las mega producciones norteamericanas: en Noisettes todo es coherente y el grupo tiene sonido propio, personal e intransferible. Y, en cualquier caso, la euforia que envuelve todas las canciones y la calidad y la fuerza expresiva de la voz de Shingai y consiguen un todo lineal, unitario y cargado de personalidad a pesar de que pican de aquí y de allá con toda frescura y naturalidad: Motown, Brill Building, bubblegum, techno, etc.
Contact es un disco para ir por la carretera con la ventanilla abierta y el pelo al viento, para escuchar mientras tomas batidos en alguna heladería vintage milagrosamente salvada de la explotación turística, para bailar toda la noche con la radio a toda pastilla y para que suene en el hilo musical mientras te pruebas vestidos enloquecedores tan raros y tan chulos como los que lleva siempre Shingai.




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