Un disco que exige un esfuerzo de abstracción inusitado dentro de una actualidad musical muchas veces embrutecedora.
Fecha de publicación: 23 may 2012
Sello: Parlophone
Productor: Sigur Rós, Alex Somers
Hacía cuatro años que los islandeses no editaban un álbum de estudio y - a pesar de Inni, disco en directo del pasado año- parece que el mundo tenía sed y hambre de los espesos paisajes sonoros del cuarteto pues Valtari ha alcanzado los primeros puestos de las listas independientes y alternativas de todo el mundo occidental llegado al número 7 de los álbumes más vendidos según Billboard.
Se trata de un disco abstracto y fluido, con melodías y letras que no tienen otro significado que el que el oyente les quiera otorgar. Los sonidos se funden unos con otros, lo mismo que las melodías, las voces y las palabras (seguramente cantadas en el idioma inventado hopelandic y seguramente también sin sentido alguno).
Las canciones de Valtari no existen por sí mismas, sino dentro de su atmósfera musical densa y envolvente. Independientemente de la simpatía que tengamos por Sigur Rós y de la pasión o el disgusto que nos inspire su música, hay que reconocer que Valtari supone un paréntesis reconfortante en el mundo de la música popular mediática: Comprenderlo y disfrutarlo requiere un esfuerzo intelectual superior a lo habitual y, sólo por eso, digno de afrontarlo.
El esfuerzo intelectual es de agradecer en nuestra actualidad musical generalmente cuadriculada, simplista y -¿por qué no decirlo?- muchas veces embrutecedora. Difícil señalar algún tema en especial dado que es el conjunto de todos lo que merece la pena más allá e independientemente de los elementos que lo forman. Quizá sea el tema titulado "Varúð" el que consiga una fuerza melódica más definida, lo cual no significa estribillos o estructuras en sentido pop.
La voz actúa como un instrumento más y el común denominador de los temas es la lentitud extrema dentro de un entorno de sonoridades acústicas y electrónicas sabiamente engarzadas hasta el punto de que no se distinguen las unas de las otras. Sin embargo, “Valtari” es, en esencia, un disco musicalmente más conservador de lo que las apariencias y sus sonoridades extrañas pueden dar a entender.
En efecto, Sigur Rós utilizan armonías sencillas y planas y líneas melódicas convencionales para crear su entorno sonoro inédito. Si es una delicia o un tormento es el oyente el que lo ha de decidir.




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