Desconcertante e intenso, el noveno de Chan Marshall es un disco totalmente electrónico y seguramente va a causar polémica.
Fecha de publicación: 4 septiembre 2012
Sello: Matador
Producción: Cat Power
Hacía seis años que no escuchábamos nada nuevo de Chan Marshall, conocida musicalmente como Cat Power, pero, al parecer muchas de estas canciones empezaron a gestarse por la época en que publicó sus dos últimos trabajos: su segundo disco de versiones y el álbum de la cantautora grabado en Memphis. En el lustro largo transcurrido, Cat se ha dedicado a vivir su vida y seguramente a ser Chan en vez de Cat pero no ha dejado la música de lado y el resultado es esta nueva colección de 11 canciones.
La reaparición discográfica de Cat Power puede resultar desconcertante para los que esperan una nueva dosis de la intensa música orgánica a la que la cantante nos tenía acostumbrados: Sun es un disco electrónico de cabo a rabo con claquetas, sintes enloquecidos y la voz tratada con auto-tuner. Aunque Cat había demostrado en alguna ocasión que no pone reparos al uso de la tecnología musical, está claro que con Sun ha querido demostrar una dimensión alejada -por no decir contrapuesta- a la imagen de la cantautora indie pura e incorrupta.
Seguramente este álbum despertará tantos rechazos como adhesiones: En el tema "Real life" llegan a sonar uno de esos redobles electrónicos bakaladeros y algunos sonidos espaciales dignos de la película más serie B de la ciencia ficción de 1960 o de la discoteca más brutal del barrio más hortera de cualquier ciudad. Particularmente incómodo resulta su -seguramente premeditado- recordatorio al oyente "you‘re a human being” que se escucha entre los doing-doings, redobles y claquetas maquinales del tema del mismo título. "Ruin" comienza con un cargante ritmo electrónico seudolatino que se repite y se repite mecánicamente lo cual, en cierto modo, sirve para resaltar la humanidad de la voz de Chan cuando hace su aparición en un contraste realmente inusual y difícil de evaluar.
Para este proyecto, Cat ha trabajado en París y ha contado con la colaboración de uno de esos artistas muy modernos y famosos dentro del gueto de la electrónica (uno de esos que se supone que todo el mundo tiene que conocer para parecer cool). Philippe Zdar, se llama, ha hecho remezclas de Depeche Mode y Björk y ha sido responsable de las mezclas de Sun. Nada de ello obsta para que guitarras reales tengan una constante presencia a lo largo de todo el álbum, pero, dependiendo de la ecualización del equipo del oyente, corren el riesgo de desaparecer en el marasmo de la apisonadora tecno.
Hace ya tiempo que muchos creadores de electrónica musical se muestran inclinados hacia lo orgánico con resultados bastante frustrantes pero, a pesar de la sorpresa y el desconcierto inicial, hay que reconocer que el encuentro entre la sensibilidad del ser humano y la máquina avasalladora ha logrado resultados interesantes en Sun . Un disco con cierto aire optimista -entendámonos: optimista para lo que es Cat- con unas programaciones de bastante buen gusto y un contraste raro que en conjunto consigue una intensidad y una expresividad indescriptibles e inesperadas.
"Cherokee" y "Manhattan" son bonitas y "Nothing but time" -con acompañamiento vocal inconfundible de Iggy Pop- corta la respiración y nos lo pone difícil con sus sabios consejos y sus largos 11 minutos de duración. Pero lo que resulta verdaderamente desconcertante y, ¿por qué no? innovador es escuchar este tipo de arreglos, que normalmente rodean músicas y cantantes mucho más frívolos, alrededor de la profunda e introspectiva voz de Cat. Una sorpresa que, nos cueste reconocerlo o no, es digna de atención y quizás también de aplauso entre los habituales convencionalismos y rutinas inamovibles del mundo musical.




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