Fiona Apple regresa siete años después con un disco que roza la imperfección pero no la alcanza. Un diez.
Fecha de publicación: 19 junio 2012
Sello: Epic Records
Producción: Charley Drayton y Fiona Apple
El de Fiona Apple es un caso raro. Ha vendido más de cinco millones de discos en Estados Unidos sin hacer ni una sola concesión a la industria mainstream y siguiendo un ritmo de trabajo poco usual en estos tiempos (ha publicado 4 discos en 16 años, con un intervalo de hasta 7 años entre sus dos últimos álbumes). Una forma de moverse por la industria que no solo no ha mermado su reputación, sino que la ha ayudado a convertirse, sin mucho ruido ni grandes artificios, en una de las artistas más estimadas por la prensa de copete y el público de criterios sólidos, que, por increíble que parezca, existe.
Atrás quedan sus poses sobreactuadas, sus declaraciones extemporáneas y sus irritantes rabietas en el escenario. Hace tiempo que Fiona se dio cuenta que un cruce entre Tori Amos y Courtney Love era un personaje inverosímil y se ha centrado en sacar brillo a su personalidad musical: esa que la aúpa como una de las compositoras más audaces del pop actual.
Las diez canciones que componen su cuarto álbum, con el modesto título de ‘The Idler Wheel Is Wiser Than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do', muestran a Fiona en plenitud. Con un dominio absoluto de su talento para las melodías sincopadas, siempre guiadas por un piano que parece enfadado, atolondrado, pero que de un modo casi mágico desemboca en pasajes de una rara pero reconfortante emoción.
Acompañada en la producción por el multiinstrumentista Charley Drayton, temas como "Daredevil", "Jonathan" o "Periphery" suenan austeros pero incontenibles, aún despojados de los arreglos abigarrados (aunque induscutiblemente bellos) de los que tanto se benefició en sus trabajos con el gran Jon Brion.
Pero ya no necesita de respaldos ornamentales. Las nuevas canciones no solo se sostienen a la perfección sobre la base del piano y las percusiones cimbreantes, sino que ganan en profundidad, elevando el mensaje, produciendo sensaciones casi insólitas. Como si la sobriedad apasionada, el arrebato contenido, de canciones asombrosas como "Left Alone" o "Hot Knife" nos anticipara una nueva forma de acercarse a la música: como una celebración de la sangre una vez curada la herida.




Comentarios